Tecnología y nostalgia por (nuestro) pasado, que no fue mejor.

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Fue buena infancia, si obviamos que teníamos los mismos problemas de hoy.

Es cosa de casi todos los días, que veo, en el inicio de mis cuentas en redes sociales, imágenes o textos, que evocan al pasado “ideal”. Puede ser de forma general –el mito del buen salvaje-, o bien a nuestra infancia y adolescencia. Esta bien, es comprensible que, a mas edad, uno evoque el pasado en donde las responsabilidades eran mínimas o nulas; yo mismo hace años escribí algo sobre eso aquí mismo, con la misma nostalgia. Sin embargo, y a pesar de todo, prefiero muchas veces esta época, con Internet 2.0, redes sociales, smartphones, etc. Por una parte, porque son mi fuente laboral y la de muchos -algunos con suerte,saben prender un PC-, si no que también presenta más beneficios que desventajas y que no es ni mejor ni peor que lo que uno vivió de joven.

El idealismo del pasado.

El pasado, en especial el nuestro, siempre lo vemos de forma idealizada, rescatando lo más valioso e importante que vivimos. No es rara la reunión de amigos, compañeros de colegio, de universidad, de scouts o simplemente, de barrio, las cuáles, cambiaron las salidas nocturnas a la plaza o discoteque, excursiones y fogatas, por asados en la casa de uno; las tardes de fútbol en el sitio baldío o a multicancha, por ver el fútbol una tarde en la casa del compadre; el encuentro y las monedas gastadas en los flipers o arcades, por la consola de ultima generación EN CASA.  En todas esas reuniones, uno recuerda esos tiempos, en que todo era arcoiris y nubes rosas; o eso creíamos, ya que la responsabilidad de niño y adolescente, era solo ir al colegio y después juntarse con los amigos. Los tiempos en que uno se creía el dueño del mundo y el invencible. Con el paso del tiempo, las responsabilidades de la adultez, nos hacen poco a poco evocar con nostalgia el pasado. Esto es algo normal en nosotros; cuando abandonamos el nido, nos damos cuenta que el mundo no era lo que soñábamos y que para vivir y sobresalir, hay que partirse el lomo. Ser padres, tampoco tenía mucho que ver con los juegos de entonces. Esto, nos termina causando estrés, ansiedad y todo lo que eso conlleva, pero también esa nostalgia, de que todo pasado fue mejor. Si porque, eran nuestros padres los que se llevaban la carga y seguro ellos también evocaban la época en que fueron jóvenes, a la vez que te decían, de forma directa o suavizada, que tu época iba a pasar como la de ellos y no había vuelta atrás, como Abe Simpsons le decía a Homero:

Varios mitos existen en torno a este tema del pasado y nacen más que nada, por el prejuicio de los adultos hacia los más jóvenes, y el como viven su juventud. Uno de ellos es que los más jóvenes viven pendientes de la tecnología y que no hacen amistades “reales” como los que crecimos sin ella. No estoy seguro si quienes piensan eso, recuerdan que la TV, la radio, el agua potable, la casa, las redes eléctricas y todo lo que nos rodeó cuando eramos pequeños, es “tecnología”. En el caso de la primera, muchos pasábamos horas viéndola. Tampoco dejo atrás a las tan criticadas por los adultos de entonces, máquinas arcade, las cuales también nos quitaban horas de tiempo al “aire libre” (los más pudientes tenían consola). Cierto también jugábamos a la pelota, u otros juegos en los recreos, algo que, por lo que he podido ver, tampoco es muy ajeno en los niños de hoy. Existe espacio para todo. Lo más curioso del caso, es que muchos de los que ponen ese tipo de imágenes es gente que son padres de familia, quienes precisamente, les compran las pantallitas y los dejan encerrados en sus casas, sin inflarlos siquiera, cuando llegan del trabajo. Vamos, lo mismo que criticaba Franco de Vita en nuestros años mozos con la canción no basta, que seguro muchos de estos padres “empoderados”, escucharon durante estas décadas (y aún así cometen los mismos errores).

No, no nos aísla.

Derivado de lo anterior, nace “la tecnología nos aísla”, de la que nacen campañas, gurúes que ofrecen conferencias, y apelan al pasado ya descrito (e incluso más atrás) para hacer dinero. Lo curioso es que usan las mismas tecnologías que denostan, para promocionarse, lo que tampoco es prohibitivo, pero al final, por un poco de fama o dinero, se contradicen solos. Ninguno de estos gurúes anti tecnología prescinde de ella. Es más la usa de manera más práctica que el común de los mortales, para venderse como los salvadores de la humanidad. Al igual que muchos charlatanes, vender el “miedo”, en especial a los avances tecnológicos, es un buen negocio.

Sobre el tema de fondo (que nos aísla) encuentro que es todo lo contrario. Puede que muchos de los amigos y contactos que uno hace a través de Internet, nunca los conozcamos en persona, pero el hecho de entablar una conversación, compartir gustos y conocimiento con gente que, incluso está al otro lado del mundo, no solo es socializar, si no que es ampliar el círculo, rompiendo las barreras geográficas. Eso lo encuentro genial, en especial viviendo en un pueblo, donde era difícil encontrar gente con quien congeniar. Además amplía la comprensión del mundo, a conocer realidades distintas que, de no ser millonario, no podrías conocer. Junto con eso, retomamos contacto con personas a las cuales no vemos ni sabemos de ellos durante años. Es más, incluso hoy puedes estudiar una carrera, sin tener que moverte de tu casa, gracias al desarrollo del e-learning que, bien implementado, se pueden obtener resultados muy satisfactorios.

Democratizando la información.

Algo maravilloso de las nuevas tecnologías basadas en Internet, es que podemos explorarla y buscar información en cualquier momento y lugar, teniendo acceso a la red. Esta es claramente la mayor de las ventajas que posee, junto con la generación de contenidos. Cuando yo era chico, para enterarme de temas de ciencia, historia y otras cosas de interés, tenía que conseguirme revistas o libros en bibliotecas o  con alguien. Lo mismo pasaba con la música; si no la podías comprar, la grababas de la radio (seguro muchos deben acordarse). Con el nacimiento y masificación de Napster, y anteriormente, del MP3, la música empezó a ser compartida entre usuarios, algo que no fue bien visto en un principio, pero que cambió el modelo de negocio de la música. Hoy existen plataformas para que no solamente puedas escuchar tu música favorita vía streaming (y comprarla) si no que, además, permite a artistas que no están en ninguna disquera o bien, en alguna sociedad artística (como la SCD chilena), poder difundir su música.

Otra aplicación que podemos encontrar a la que se le puede sacar provecho, son los epubs o libros electrónicos, los cuales, puedes adquirir mas barato e incluso gratis, además de lecturas científicas, cómics o cualquier cosa que antes podías leer solo en papel. Una alternativa real y más cómoda que comprar el libro nuevo, en especial en Chile donde inflan los precios. Los medios noticiosos y masivos, también han tenido que adaptarse a estos cambios. Tanto los canales de TV, radio emisoras y periódicos, tienen su propias plataformas web y usan las redes sociales en boga para difundir su contenido. Esto ha hecho que el modelo de captación de publicidad se oriente a la cantidad de visitas (el nuevo raiting) que cada plataforma tiene y el nacimiento de los Community Manager y otros puestos similares, que se encargan de los temas relacionados con la publicidad y la comunicación con los usuarios, quienes tienen una plataforma para opinar sobre el contenido. Derivado de todo esto, ocurre el intercambio, no solo de información, si no de puntos de vista. Las redes sociales, nos permiten poder opinar sobre temas, compartir experiencias, formar grupo de interés y aprender de otros. Todo claro, basado en el criterio de cada uno. Lo mejor es que con gente de todo el mundo, no necesariamente con amigos y conocidos de nuestro círculo cercano. Proyectos colaborativos como Wikipedia (tan denostada por algunos) son verdaderas maravillas que, de no ser por la actual tecnología, no podríamos siquiera imaginar.

Obviamente todo lo expuesto tiene sus peros; la piratería ha encontrado un nicho enorme, gracias a las descargas ilegales. También hace que la gente abuse del poder que da el anonimato y lo que antes ya ha sido mencionado, la charlatanería se esparce entre la gente que no está preparada. Hay una sobre saturación de información y poco criterio a la hora de poder contrastarla, en gran medida, por la escasez de pensamiento crítico de las personas, quienes además, intentan mostrarse contra culturales basados en supercherías. El rechazo a las actuales tecnologías, se basa mucho no solo en nuestra evocación romántica del pasado, si no de la ignorancia de como funcionan las cosas. A todos nos ha pasado en algún momento de nuestras vidas, el asumir que las cosas “ya estaban”, sin tener idea de como se llegó a tener ese producto o servicio; los procesos involucrados en su creación e incluso, los postulados científicos, sociales e históricos de como llegó ahí.  Lo mismo pasa con la actual generación de jóvenes y la actual tecnología y pasará con la siguiente.

Distinta época, los mismos reparos.

Actualmente nos escandalizamos con situaciones como el sexting, el que los adolescentes sean mas desinhibidos. Desde el famoso Wena Naty, que nos estamos cuestionando los valores con los que los jóvenes crecen (y ese episodio pasó hace casi una década) y la culpa que Internet tiene; olvidan que este es solo un medio de difusión, y son personas los responsables (como quien escribe aquí), además de obviar que en su juventud pasaban exactamente las mismas cosas, pero como no había canales de difusión, mas allá del boca en boca, no eran tan conocidos aunque sus efectos eran los mismos (incluso peor. Bien saben que el boca en boca termina en un relato exagerado del original). Cuando se es joven, tendemos a creer que el mundo es nuestro, ya que la mayoría vivimos con relativa comodidad (las ventajas de Occidente) y no tenemos las responsabilidades de adultos, por ende, solemos cometer un montón de errores. Cierto es que jugábamos a la pelota, al avión (o luche como se le conoce acá) a las bolitas, y nos parecía divertido, pero también había bullyng, padres que descuidaban a sus hijos, embarazos adolescentes, gente que se aislaba, problemas que también hoy existen y que no son culpa de la tecnología, si no de las personas.

Con el enorme volumen de información existente, es normal que nos alarmemos aún más. A todos nos ha pasado, pero también se pueden tomar medidas para enmendarlas y es educar, no prohibir. Aunque nos cueste aceptarlo, somos la generación que creció viendo estos avances y es pertinente que seamos nosotros, los que le indiquemos a los niños y jóvenes de hoy, las ventajas y desventajas que lleva el uso de la tecnología. Cerrarles las puertas simplemente, porque idealicemos nuestro pasado, no es el camino. Enseñarles a pensar críticamente, a no dar por cierto todo lo que en Internet u otro medio sale (cosa que muchos adultos hacen, en especial si sale en Youtube) les dará el criterio suficiente para tomar buenas decisiones en el futuro y quizás, no idealizar con tanta vehemencia un pasado que fue bueno, mientras sus responsabilidades eran mínimas.

Aunque nos cueste, debemos darnos cuenta que el mundo actual no es tan malo, aunque lo parezca; que nuestro pasado, tan ideal no fue. En resumidas cuentas, que el mundo cambió y lo seguirá haciendo. Está en nuestras manos, hacer que el futuro de hoy, sea más provechoso para los que vienen.

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2 thoughts on “Tecnología y nostalgia por (nuestro) pasado, que no fue mejor.

  1. Me remitiré a una imagen que vi en una red social y que dice algo como que cartoon network murió. Muestra a los clásicos dibujos de hanna barbera e incluye a tom y jerry entre otros.
    Yo veo cartoon network actaul y opino que es millones de veces mejor que lo que tenia que ver yo en mi niñez. Como comparar el camino del heroe de hora de aventura, la importancia del respeto y la diversidad en steven universe, la busqueda de la verdad en gravity falls y un gran etc, con las persecuciones entre un gato y un raton, un coyote y un ave, o las metidas de pata de un par de fracasados de la época de las cavernas y eso sin siquiera mencionar la llanteria y eterna pena de los dibujos de ojos grandes como marco o heidy.
    El pasado no es mejor, es diferente y no por ser mío o tuyo será mejor que el presente. En general creo que este presente es mucho mejor.

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  2. Loa dibujos que veíamos llegan con 2 o 3 décadas de desfase (de hecho Tom y Jerry es de los años 40). Buen punto el que das. Ahora no soy de ver “valores” en los dibujos animados, pero si concordamos que el hoy es mejor que ayer.

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