Coronachan y otras hierbas III: Vida en línea, influencers y ajedrez 3D

Ya estamos en agosto. Han pasado 84 años 6 meses, desde que se decretó el estado de excepción constitucional que rige en el país. Han sido grandes cambios para cada uno de nosotros, tal y como lo había dicho en las dos entregas anteriores de esta saga de post (leer aquí y aquí), lo que estamos viviendo es el punto de inflexión para replantearnos el futuro en medio de una incertidumbre, donde solo somos meros espectadores. La dinámica que se ha generado, ha mostrado modificaciones incluso en 180 grados, por lo que es bueno de pronto, hacer reflexión sobre ellos, como siempre después del salto.

Una vida a través de una pantalla.

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Los dispositivos móviles e Internet, se han convertido en una necesidad, cuando hace años, parecían relatos de ficción.

Internet ha sido una herramienta que ha ido más allá de la simple comunicación: se ha transformado en una gigantesca fuente, no solo de información académica, si no de entretenimiento y ocio, en desmedro de los medios tradicionales como la TV. La capacidad que tiene de no solo recibir, si no transmitir información, como cuando escribo estas líneas y se ven publicadas en la gran red, han transformado no solo nuestras vidas, si no la sociedad entera. Hoy existen servicios que hace unos años, era difícil que se volvieran, no solo comunes, si no necesarios. La tecnología asociada, ha ido de la mano con las nuevas necesidades nacidas, mas aún en tiempos donde el confinarse en casa, es la norma genera en gran parte del mundo civilizado. Lo que de niño, solo veía en series como Star Trek, ahora son una realidad, como las tablets (o teléfonos inteligentes) y las videollamadas.

Admitámoslo: si esto hubiera ocurrido en el 2000, el mundo se cae a pedazos. Ya de por si, comunicarse era caro y difícil en esos tiempos, aunque ya existían protocolos para comunicarse en tiempo real, la mayoría era texto y no cualquiera podía darse el lujo de tener un computador personal en casa, menos una conexión a la web. Hoy en día, los costos se abarataron para muchos países, especialmente el nuestro, por lo que la mayoría de los ciudadanos, cuenta con al menos una conexión a Internet. De hecho, hasta 2018 éramos el tercer país con mayor acceso de banana Latinoamérica, sin contar que hasta el 18 de Octubre pasado, éramos el más próspero del subcontinente. No es para menos, por lo que a pesar de todo lo que pasó durante y después de mentada fecha, el país en su mayoría ha resistido de mejor manera, el embate del virus. Obviamente los costos, han sido altos, tanto para la industria, el comercio, la vida laboral y la educación, especialmente porque ahora la mayor parte de las actividades productivas, se realizan a través de Internet, algo que quizás en infraestructura, estábamos «algo» preparados, pero la mayor parte de los imprevistos, se han ido solucionando sobre la marcha.

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El comercio electrónico, hoy en día es esencial. Si mis jefes, hubieran tomado en serio esto en mi trabajo anterior, quizás ahora podrían mantener su flujo de venta. En fin.

Un ejemplo es el comercio: el retail en gran medida, tenía avanzado el tema del e-commerce, el que era precario antes de 2010. Los grandes consorcios ahora poseen sus propias tiendas virtuales, las cuáles se han visto con mayor demanda que hace un par de años. Incluso los servicios públicos esenciales, cuya estructura fue desarrollándose desde el 2000 en adelante, han tenido que migrar la mayor parte de sus servicios a la web. Esto ha disparado también la necesidad de mejorar todas las arquitecturas asociadas, debido que la alta demanda, ha hecho caer los servicios que antes tenían un alcance limitado. El otro gran ejemplo ha sido la educación. En mi paso hasta hace 5 años, en una institución de educación superior, ya tanteábamos el terreno en cuanto a aplicar, no solo tecnología, si no metodologías de enseñanzas online. Yo era un escéptico de esta en 2007, sin embargo es el futuro hecho presente. No se trata de solo levantar ambientes virtuales de aprendizaje, algo en lo que trabajé hace un tiempo, si no en crear condiciones docentes para el uso de herramientas. Lo que debía ser un proceso paulatino, se ha empezado a implementar aceleradamente, por lo que muchos fueron pillados desprevenidos. Hoy en día las videollamadas, que tan cotidianas eran en skype y/o su antecesor MSN Messenger, solo por diversión (y otras cosas que algunos saben), ahora se usan para la labor. Aplicaciones como Zoom o Stream Yard, son importantes ya sea para dictar clases online, o tener reuniones de coordinación en el trabajo.

Sin embargo, una de las situaciones desfavorables de esta, junto con la dificultad de las personas mayores, a adaptarse a la tecnología, es que se trata de una forma de comunicación y productividad más impersonal, además de que se empiezan a entremezclar, la vida laboral y/o estudiantil, con la familiar. Siempre se dijo que el teletrabajo era ultra beneficioso, ya que te ahorras mucho tiempo de traslado, especialmente en ciudades congestionadas como Santiago, pero el costo asociado es que también es perjudicial, sobre todo cuando están todos los miembros de la familia y no hay espacios privados. Sin contar, que ya en si misma, Internet es una fuente de distracción, por lo que hay que aprender a concentrarse a la hora de realizar las tareas asignadas, tanto en clases como en el trabajo, lo que no es fácil, especialmente cuando se presentan hiperactividad. Si ya es difícil, sobre todo para alguien con TDAH, como me pasa a mi -aunque he adquirido poder de concentración-, poder compenetrarse en labores presenciales, imagínense lo que es online, cuando estás en tu casa, con los tuyos. Sin contar que muchos de mi rango etario, ya son padres, por lo que compatibilizar, las actividades mencionadas con la vida familiar, es sumamente complicado. Ya pueden ir desechando algunos, esos folletos y publicidad que decían que el trabajo en casa era el paraíso.

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La necesidad de comunicación ha hecho que empresas especializadas en videollamadas masivas como Zoom y Stream Yard, hayan subido su valor. Hasta en situaciones extremas, alguien gana algo más que el resto.

Por último está la vida social. Ciertamente hay gente que se siente cómoda en espacios solitarios, sin embargo somos una especie gregaria, por ende, el contacto humano es sumamente necesario para nuestro desarrollo personal. Actividades lúdicas, salir a un after o a un café, donde estamos frente a frente con otras personas, ha sido el común desde los inicios de nuestra existencia. Períodos prolongados de aislamiento, aun con videollamadas, nos hacen más mal que bien. Especialmente en los más pequeños, quienes necesitan al menos un partner para jugar y no siempre los amigos imaginarios, son suficientes. Me pasó a mi en mi infancia: era muy solitario, pero a medida que crecía, la necesidad de estar con otros de mi edad, aunque fuera en una cancha de fútbol improvisada o bien los videojuegos arcade de entonces. Mucho se ha dicho, incluso en estudios de psicología, que el estar permanentemente conectados, nos enajena de la realidad y nos distancia de las personas cercanas. Obviamente, nuestro pasado no fue mejor que la vida actual, pero las condiciones que coronachan ha impuesto al mundo, empiezan a mostrar la angustia de incluso, quienes son considerado nativos digitales, especialmente cuando no saben manejar la ansiedad que provoca un estado de emergencia sanitaria, donde las cuarentenas, son la única forma de controlar en parte una pandemia. Como ven, el tener una vida conectados a un dispositivo permanentemente, es de dulce y agraz, especialmente cuando el criterio para usar esta ventaja tecnológica es nula.

La vida del desvelado influencer.

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Antes para tener éxito en los medios, había que tener algo de talento y mucha suerte. Hoy basta la facha y hablar bien, aunque no sepas que mierda estás haciendo.

Un mundo como el que empezó a gestarse desde 2007, con la aparición del primer iPhone, ha ido transformando la cotidianeidad del día a día, a una donde ya estar fuera de la red, es casi tabú. La masificación de las redes sociales como Facebook, Instagram, Twitter y Youtube, han cambiado los hábitos de la gente. Antes de esto, Internet era mas underground, donde conectarse, tener un blog o cuentas en algún correo o sitio, era más diverso. Ganar dinero, usando la Web, no era algo fácil: había que correr enormes riesgos, como en la época de La Burbuja punto Com. Hoy en día, con toda la información almacenada y métodos para publicitarse, usando esta misma, ha ido facilitando los «emprendimientos» basados en las tecnologías de Internet, especialmente la web y aplicaciones móviles. Y el uso de estas herramientas, ha dado paso a una de las más nefastas interesantes formas de publicidad: los «influencers».

No son algo nuevo: nacieron hace 10 años más menos con la explosión de las redes sociales, especialmente en twitter. Con todo lo que llevo consumiendo estos medios, puedo hacerme una idea de como ser uno relativamente exitoso: tener buena facha, y mejor dicción, además de ser «espontáneo». La dinámica de las redes sociales, en el que usuario es el que generan el contenido atractivo y cuya recompensa son un montón de seguidores. Obviamente los números mandan e independiente si tienes talento o eres alguien que realmente sabe, las empresas publicitan a través de estos usuarios que tuvieron la suerte de ser los escogidos por otros para consumir dicho contenido. Es cosa de mirar las redes sociales y ver el tipo de gente que tiene montones de seguidores.

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Addison Rae, influencer con 47 millones de seguidores en la red social Tik Tok. Sus videos le han generado 5 millones de dólares y no lleva un año en la aplicación. Quizás cuanto durará su fama, si se cumple la regla 21.

Un influencer puede ser, desde un perfecto desconocido, hasta alguien curtido en los medios masivos como la TV. Los más seguidos que he visto yo, son mujeres atractivas -esto hará estallar la cabeza de algunas personas con tendencias radicales, pero es así-, las cuales no necesitan ningún talento en particular: solo tener buen cuerpo, linda sonrisa y ser capaces de hilar más de tres frases seguidas. Lo mismo pasa para los varones, cuyos cuerpos curtidos a punta de gimnasio y las características del habla ya descritas. Aunque dentro de la ñoñería es donde está el mayor consumidor hoy en día. Algunos/as han pasado de actividades mas razonablemente tediosas, ha disfrazarse de personajes de cómic o series, dándole un toque erótico, lo que hace que a los ñoñotakus -especialmente. De ahí las tallas del olor a virgen-, se conviertan en sus fans. Un buen nicho, para señoritas y caballeros a quien la genética (o bien el dinero) les benefició. En el caso de los varones, no necesariamente, tienen que ser galanes de novela. Hay casos como cierto señor de nombre Nicolás, el cuál le dio el palo al gato cuando se convirtió en el pionero de los gameplays en youtube, en nuestra gris nación, lo cuál le dio incluso, contratos publicitarios dentro del país, y cierta fama a nivel internacional. Como ven, al igual que pasaba en la TV de los 90 y 2000, no se necesita ser un dotado intelectualmente hablando, para convertirse en un famoso (aunque en honor a la verdad, no cualquiera tiene la suerte de estar en el lugar y momento correcto).

Ahora, esto en sí, no es malo en absoluto. Cualquiera querría, especialmente en épocas de vacas flacas, destacar en la web y ganar dinero con ello. El problema es que la situación actual, también les ha afectado, especialmente a quienes aprovechan de aparecer en eventos sociales masivos. Si bien, algunos se han reinventado y han llegado a acuerdos para promocionar marcas, por lo general, la mayoría ha perdido ingresos porque no son los suficientemente atractivos para las mencionadas. El mundo del modelaje lo ha sufrido, por ejemplo: al no haber eventos, se ven obligados a promocionar en la web y esta no necesariamente es un beneficio. Para que andamos con cosas: lo que mas abunda son los trolls, los cuáles, si se unen son capaces de bajar publicaciones e incluso cuentas, solo for the lulz. No necesariamente por animadversión. a diferencia de los eventos sociales en vivo, sobrevivir a los anónimos internautas (regla número 3 de Internet: todos somos anónimos) con ganas de joder, es algo que no cualquiera asimila. Si alguien tan lúdico y «cercano» a la gente como Pancho Saavedra, cerró su cuenta de twitter ¿Qué queda para el resto? Hay que saber lidiar contra alguien que abusa de su condición de incógnito para molestar. Las redes, no necesariamente son un espacio seguro para el influencer. Ya he visto un par de ellos, que dejaron sus redes privadas, lo que implicaría menos ingresos (una condición básica , es que éstas, sean públicas). Más hoy cuando las funas están a la orden del día, por cualquier razón. Algunos como una respetable señorita gamer, incluso se han hecho una plataforma onlyfans, de la cuál se dice, tiene contenido más subido de tono (aproximándose a la regla 34). Como dice el refrán: «En tiempos de guerra…».

Todo esto no implica que, si tienes las condiciones ya descritas, o al menos, una de ellas, puedas convertirte, quizás en la próxima -efímera- estrella de Internet, algo que no dura mucho (regla 21).

Ajedrez 3D: ¿Quién gana y quien pierde con esto? En búsqueda de la hegemonía.

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Bien, aquí ya entramos de lleno a un tema que últimamente, se ha llenado de conspiranoia, especialmente en nuestro bananero continente. Es normal, en situaciones de incertidumbre, buscar explicaciones más sencillas a situaciones complejas. En si la vida misma lo es, con o sin coronachan. Los que lamentablemente, pasamos un período de cesantía, lo sabemos perfectamente. Ahora bien, tampoco podemos de conocer los juegos de poder que hay en el mundo, especialmente en 3 potencias (2 muy fuertes y una que alguna vez fue amenazante pero hoy se basa más en la propagande que algo efectivo).

Voy a partir primero, por explicar el término hegemonía. Se trata básicamente, de la posición de dominio de una entidad (organización, país, persona) sobre otra. Proviene del griego, que significa «dirigir, conducir». Obviamente, tiene amplio bagaje militar y político de la época. Las famosas ligas helenas, trataban del dominio, mayoritariamente militar, de una ciudad-estado sobre otra, las que muchas se imponían por la fuerza. Aunque esto no era nuevo entonces, ya que basta recordar a los hicsos gobernando mas de un siglo un Egipto invadido (su innovación, los carros de guerra, fueron clave).

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Los tres jugadores disputando el tablero. Cortesía ZerdoHedge.

A día de hoy, hemos tenido enfrentamientos entre potencias, que no son ni de lejos cara a cara en un campo de batalla. Así como el hombre a evolucionado, lo han hecho los conflictos. La pasada Guerra Fría que tuvo en vilo al mundo, debido a un latente desastre nuclear, los hizo competir a través de métodos indirectos, como financiar o intervenir, naciones más pequeñas, cercanas a su círculo de influencia y mucha pero mucha propaganda. En la actualidad podemos nombrar a 3: los clásicos rivales EE.UU. y Rusia, aunque esta última muy de capa caída, y la irrupción desde el 2000 en adelante, de China. Cada una con sus armas.

En el caso de la potencia norteamericana, el desarrollo industrial y la efectividad de sus fuerzas armadas, las cuáles están repartidas por el mundo y en cuestión de horas, pueden desplegarse en donde sea, algo que ni China, ni Rusia poseen actualmente. Los rusos, si bien tienen un potencial bélico respetable, carecen de lo mencionado de su archirrival, pero tiene armas más sofisticadas: ejércitos de trolls de internet, una máquina propagandística heredada de su época soviet y un manejo diplomático de temer, lo que incluye el manejo en los bajos fondos, clásico de la anterior guerra fría y un líder nato como Putin: pragmático y erigido como una figura casi divina, dirige estas acciones, tanto pública como veladamente en las sombras y con la prensa estatal, como principal caja de resonancia

¿Y los chinos? Tienen un ejército de 100 millones de efectivos, pero su alcance se limita a Asia. Diplomáticamente han aprendido mucho de sus vecinos ruskies, pero no tienen esa sangre fría que se requiere a la hora de negociar. Sin embargo posee algo que alguna vez, fue casi de exclusividad de Estados Unidos: potencial gigantesco en la industria y el comercio. Se han erigido como una potencia económica e incluso científica, a pesar de coronachan que surgió de allá. Como las crisis, generalmente generan oportunidades, han logrado incluso, aliviar las críticas, debido a su ayuda «desinteresada» a países más precarios en cuanto a insumos médicos, mientras negocian por entrar en directorios de empresas, sean estatales o privadas. Incluso sus empresas más famosas, como las basadas en el comercio electrónico, tienen a uno o dos miembros del partido comunista chino, entre sus directores. Como la utópica 1984 de Orwell, nada sucede sin que los jerarcas, lo sepan. Al mundo le dicen lo que quieren que sepan.

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se ilustra perfectamente, la nueva carrera por ser coronado hegemon

Hoy en día, con la rápida expansión del COVID-19, por el mundo, la carrera por obtener la vacuna es primordial. Hace un par de días, Rusia anunció que ya tenía una vacuna disponible y «el mundo celebra esta noticia», pero siendo honestos, no pasa de ser una especulación y propaganda, más cuando se conoce el espionaje entre potencias, para obtenerla. Sin contar que, como todo en ciencia, especialmente la medicina, se requieren ensayos clínicos que los rusos no han realizado. No sirve para alguien que algo sabe, que Putin haya dicho que su hija recibió dicha vacuna. El problema es la gente que llegue a creerlo y en un mundo hiperconectado, se viraliza sin comprobar ni poner el freno de la duda delante. Todo vale en la Nueva Guerra Fría. Ahora quien llegue primero a una solución del problema global que nos aqueja, recibirá los honores del victorioso y los demás, beberán la amarga hiel de la derrota.

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Bueno, en parte es mucho mejor que cualquier opinión y decisión en bananamérica.

Ahora, esto no es una invitación a colgarse de esas tonterías conspiranoicas como las de 5G u otras que ya traté en post anteriores. Simplemente aplicar un poco de criterio a cada cosa que se publica en RRSS, que a día de hoy, han resultado incluso más tóxicas y desinformativas que los tan criticados medios masivos, como la prensa escrita y la TV -especialmente esta última, aunque ya hace 20 años que viene en decadencia-. Al ser Internet, una herramienta en que cada uno puede generar contenido, como este blog, no implica necesariamente que este sea de calidad o al menos, algo totalmente verídico. Cada quien incluso le pone de su cosecha. Es bueno el tolueno, pero no exagerar.

Finalizando: paciencia y criterio.

Todo lo anteriormente descrito en este papiro y en los de esta saga, podríamos decir que se ajustan a la «Nueva Normalidad». Se que a muchos, les causa tirria, el solo escuchar o leer esto, sin embargo vayamos acostumbrándonos. El mundo post coronachan, cambió todo aspecto de nuestras vidas. Ya reunirse con nuestros seres queridos o disfrutar de las fiestas, será algo que genere mucha desconfianza. Hace unas semanas, se anunció en el pueblito la suspensión de las tradicionales fondas y ramadas para el 18 de Septiembre, lo que en si mismo es una tragedia. Para que decir las salidas turísticas o de visita a otras ciudades, aunque existan porfiados que aun creen que es mentira o bien, que no les pasará nada. Como es normal en gente que carece de cierto criterio pero abundante en efervescencia emocional, buscan cualquier resquicio para esquivar la culpa, sea el gobierno o el vecino. Por eso, cada medida populista que sale o que impulsan es como un clavo más en el ataúd. Por eso, el criterio debe ser muy amplio, para no dejarse manipular por «los de siempre».

Entiendo además la desesperación que hay entre la gente, especialmente de aquellos que han hecho de la vida social, su leit motiv. Es difícil estar confinado, en espacios reducidos, sin poder salir más que a lo esencial. Lamentablemente, si mucha gente hubiera sido criteriosa al principio, quizás en algo habría ayudado a evitar los contagios masivos. Ya no habrán fiestas patrias (igual mejor en cierto modo, ya que algunos estaban dispuestos a boicotear todo lo que suene patriota) y quizás tampoco fiestas de fin de año. Sería la joya de la corona de un 2020 para el olvido.

También han pasado cosas lúgubres. La delincuencia desatada y la tontera esa de condonar penas a gente que lamentablemente, jamás sentirá remordimiento una vez que cruzan la línea, llevan a casos como el de la niña Ámbar, asesinada presuntamente por su padrastro, quien antes se le conoció como el asesino del tambor. Si hay algo que está haciendo esta pandemia, es empezar a mirar mejor en quien confiamos. El buenismo imperante y las malas decisiones de nuestras autoridades, terminan en casos como éstos, que no son nuevos pero cada vez que ocurren, dejan una sensación de temor e inseguridad enorme en el ciudadano de a pie. Pasó con el estallido, donde delincuentes, campeaban a sus anchas en las calles. Ojalá se pueda reflexionar de verdad sobre esto, ya que hay gente que jamás cambiará y que no basta con buenas intenciones: a veces se deben tomar acciones mas severas, aunque no nos gusten.

En fin, este papiro me salió más largo de lo normal. Solo resta tener paciencia. Estamos viviendo quizás un punto de inflexión en la historia humana moderna y todo lo que ocurra post 2020 y coronachan, será muy distinto a lo que vivimos anteriormente. Lo importante estimados es que no debemos renunciar a lo más esencial de nosotros: nuestra libertad. Ciertamente el estar encerrados, nos hace pensar en que si bien, no era una vida lujosa, al menos podíamos movernos donde queríamos, aun dentro de la ciudad. El cambio brusco, nos afecta a todos, incluso a quienes preferimos estar lejos de la gente por voluntad propia. Aun así, a no desesperar; sería dejarse caer para no pararse más.

Además, siempre pueden ocurrir cosas peores, como un desastre nuclear.

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