Coronachan y otras hierbas.

Después de tanto tiempo, por motivos laborales especialmente, escribo un poco acá en este blog que ya tengo abandonado nuevamente. Han sucedido tantas cosas que cuesta asimilarlas en su conjunto. Para empezar el «estallido social», que nunca me he comprado por completo, y que terminó indirectamente, afectando mi fuente laboral Sin embargo, hoy tenemos algo mucho peor: una pandemia a nivel global, que no se veía desde la famosa gripe española de principios del siglo XX. Si bien el coronavirus, aun no causa la cantidad de muertos que la mencionada hace 102 años, si se ha expandido a una gran velocidad, incluyendo naciones aisladas como la nuestra, por lo que las precauciones deben ser para todos igual, de capitán a paje. Hasta el momento que escribo estas líneas, solo han habido 5 fallecidos por la enfermedad que causa, muy lejos de las muertes por lotes de 100 en Italia. Aun así hay puntos sobre el tema que me gustaría tratar, después del salto.

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Madurez y responsabilidad: lo que no quieren asumir hoy en día

Cuando decidí comenzar este blog, en el año 2008, estaba en mi primer año de estudiante de Técnico Analista de Sistemas Computacionales. No era una carrera fácil. de 22 alumnos que éramos en primer año, solo terminamos 2 sin echarnos ningún ramo. El fuerte era la programación y a veces pasaba noches sin dormir, escribiendo programas en especial en el tercer año formal de estudio. (entonces eran 3 años más práctica y examen de título), sin contar los otros ramos. Para entonces, contaba con 26 años y ya tenía más que claro que era lo que me gustaba, aun cuando de chico me llamaron la atención los computadores (que para entonces con suerte tenían la consola). El cómo funcionaban, era lo que me atraía y eso quería saber. Con el tiempo me fui adentrando. Hoy después de 11 años, ya no solo soy técnico si no que continué mis estudios en la universidad. Si bien entré 8 años tarde, ese período me sirvió para ir madurando lo que realmente quería hacer, algo difícil de asimilar a los 18 años. Sigue leyendo «Madurez y responsabilidad: lo que no quieren asumir hoy en día»

Vivencias: mi etapa luchando con la depresión.

Ya hace un año aproximadamente, que culminé una terapia psicológica. El por qué lo menciono ahora, es básicamente, por el hecho de que, en una sociedad como la nuestra, hablar de los trastornos mentales, aún sigue siendo un tema tabú. Porque son enfermedades que no se ven y que muchos, en especial en el caso de la depresión, creen que son “estados de ánimo”. Claro que, con los años, estos temas se han tomado la palestra, por diversos casos que han ocurrido, tanto a personas anónimas como a famosos (el caso de Robin Williams, quien terminó con su vida, precisamente por un hecho así), pero, a pesar de la apertura que existe, las enfermedades de la mente, aún son tratadas como algo baladí, que no merece atención. Sigue leyendo «Vivencias: mi etapa luchando con la depresión.»

El día después: terror real.

Si hay una película que de niño, me causó verdadero miedo, no fue ni Pesadilla en la calle Elm, ni ninguna del género (salvo quizás La Profecía). Ya a los 8 años tenía claro que era ficción y que era realidad y cuando la vi, ya tenía conciencia de lo que era la Guerra Fría y las tensiones que habían entre las dos superpotencias de entonces. Estrenada en 1983, durante la era Reagan y con el caso Petrov de fondo (ocurrido el mismo año, aunque no se sabría hasta tiempo después), El día después (The Day After), relata algo que pudo haber ocurrido y que significaría la extinción de la humanidad y el verdadero Apocalipsis. Fue la que me motivó a aprender sobre lo que estaba pasando entonces -en aquella época estaba vigente La Guerra de Irán-Iraq cuando la vi-. Y tanto Estados Unidos, como la URSS, jugaban un ajedrez tan complejo, que cualquier movimiento, podía desencadenar los sucesos de la peli, pero mucho peores.

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Fracaso

2017 ya se ha ido y comienzo un nuevo año. El año pasado fue de dulce y agraz. Bien porque logré cerrar ciclos importantes en mi vida personal pero también tuve momentos tristes donde realmente no sabía que hacer o decir. Tuve dos trabajos, de los cuáles fui despedido. Sea la razón que sea, la verdad es que uno siente, en su interior que ha fallado. Y si, en uno de ellos puedo decir que fallé, porque no cumplí las expectativas. Eso te deja pensando y para peor, dudando de si realmente eres bueno en lo que haces o no. Así me he sentido últimamente. Sé que hay mucho que aprender a un. La profesión que elegí no es fácil y claramente, progresar en ella, cuesta estando en una zona donde no valoran o no saben qué es exactamente un desarrollador de software. Si he logrado terminar un desarrollo importante que me va a servir de plataforma para saltar al mercado y “hacerme un nombre”. A eso, también he recurrido a tarjetas de presentación, las cuáles no me han dado resultado (siguen creyendo que un informático, prácticamente, debe saber de todo, hasta reponer la luz), como tampoco las bolsas de empleo online que existen.

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Gracias por esta década.

Solo ha pasado un día desde la derrota con Brasil y es aun difícil de asimilar la eliminación de nuestra selección, que nos ha dado tantas alegrías, del Mundial que se celebrará en Rusia el próximo año. Las razones son muchas. Quizás se pecó de soberbia en algún momento –algo muy natural cuando se está en la cresta de la ola-, como también el hecho de que ya el cansancio pesa y el eterno chaqueterismo del chileno –algo que es ya, endémico-. Esto lo escribo, desde el corazón de hincha y es, más que una reflexión, un desahogo ante lo que considero una injusticia, no ya de los resultados, si no del comportamiento de los «hinchas de selfie y chaqueta reversible», y un homenaje a estos jugadores. Sigue leyendo «Gracias por esta década.»

Tecnología y nostalgia por (nuestro) pasado, que no fue mejor.

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Fue buena infancia, si obviamos que teníamos los mismos problemas de hoy.

Es cosa de casi todos los días, que veo, en el inicio de mis cuentas en redes sociales, imágenes o textos, que evocan al pasado «ideal». Puede ser de forma general –el mito del buen salvaje-, o bien a nuestra infancia y adolescencia. Esta bien, es comprensible que, a mas edad, uno evoque el pasado en donde las responsabilidades eran mínimas o nulas; yo mismo hace años escribí algo sobre eso aquí mismo, con la misma nostalgia. Sin embargo, y a pesar de todo, prefiero muchas veces esta época, con Internet 2.0, redes sociales, smartphones, etc. Por una parte, porque son mi fuente laboral y la de muchos -algunos con suerte,saben prender un PC-, si no que también presenta más beneficios que desventajas y que no es ni mejor ni peor que lo que uno vivió de joven.
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Fin de año y algunas cosas más

Los días pasan rápido. Muchas cosas quedan pendientes y se abren nuevas puertas. A veces doy vueltas a cosas que me han hecho falta. Lo que pudo ser y lo que he conseguido. Es algo normal en cada momento de la vida y un buen momento para pensar en lo que viene. He conseguido muchas cosas este año y he tenido buenos momentos. Algunos difíciles pero los he sobrepasado. De todos los momentos, buenos y malos, he aprendido cosas. Si eso es la vida. Aprender.
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Ignorancia empoderada.

Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología y en la que nadie sabe nada de estos temas. Ello constituye una fórmula segura para el desastre.

Esa sencilla frase de Carl Sagan, reflejan la realidad de hoy en día, como si el astrofísico lo hubiera previsto. Dicho hace muchos años, cuando había ya bastante tecnología, le preocupaba sin embargo lo poco y nada que sabemos de todo esto. En ese entonces empezabamos ya a vislumbrar un mundo globalizado. Satélites de comunicaciones y múltiples propósitos, orbitan nuestro frágil planeta, conectando cada punto de éste como una gran red. Años después de dicha frase, el mundo está aun mas interconectado que nunca. Internet, en 25 años, se ha convertido en la plataforma ideal para cada uno de nosotros. Interactividad, miles y miles de petabytes de contenido diverso que encuentras en forma instantánea, además de poder comunicarte en tiempo real a cualquier punto del planeta, en dispositivos que hace unos 15 años eran inimaginables, y aún así, mucha gente ignora todo lo que hay detrás. Lo decía yo en mi review de Interstellar, como también en otros post que he escrito aquí. La gente, a pesar del desarrollo alcanzado, no solo ignora estos temas, si no que hasta los niega. Y eso es falta de conocimiento y por ende, de lógica y razón.
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