Cuento de Navidad: La estrella.

Si hay un escritor que me agrada, es el señor Arthur C. Clark. En la época de oro de la ciencia ficción, escribió varios libros y cuentos de este tipo. Uno de ellos, lo comenté en el blog hace 2 años, y que yo considero un clásico imprescindible. Ahora bien, una de las cosas interesantes de este género literario es que puedes usar conceptos de ciencia real, pero a la vez, la imaginación de un futuro distante y mezclarlas, dependiendo del caso, con situaciones extra normales, algo que era común en los 50 y 60, donde el sci fi tuvo su gran apogeo en la literatura. Este cuento, eso sí, no es algo precisamente navideño, pero toma uno de los conceptos de esta celebración cristiana: la estrella de Belén.

En un futuro distante, una nave terrícola llega una nebulosa, resultado de una potente supernova que arrasó todo a su paso. Entre los tripulantes, un astrofísico -que a la vez, es un sacerdote jesuita-, quien tiene discusiones elementales sobre la fe y el conocimiento con otro científico. Mientras debaten, descubren un pequeño planetoide que resistió la terrible explosión estelar y encuentran en él, una especie de compuerta que lleva a su interior, donde una civilización que habitó ese sistema solar, dejó como legado todo lo relacionado a su cultura, ya sea en obras de arte o registros audiovisuales. A medida que van descubriendo como eran estos seres, el sacerdote empieza a ser sus cálculos y se da cuenta de una realidad que trastoca su fe. En fin no se los voy a relatar completo, así que les dejo un PDF con el relato.

Si hay algo que nos ha atraído como especie, desde que despertamos la conciencia de nuestra propia existencia, han sido las estrellas. Incluso en muchos mitos y «cosmovisiones», se les dan nombres y características divinas, al menos en las civilizaciones tempranas, que carecían del conocimiento acumulado que tenemos y las herramientas para adquirirlo. Y entre los fenómenos que más han sorprendido -y asustado a la vez- a nuestra especie, han sido los comentas y las supernovas, los cuáles constituían una fuente de presagios, ya sean buenos o malos, dependiendo de la época y circunstancias. Y la estrella de Belén es un símbolo único en el cristianismo. 

En fin, es todo por ahora. Un nuevo post corto ya en los albores de una nueva década y con coronachan presente aun. ¿Seremos capaces de salir de nuestro charco? La respuesta la tendremos, si logramos entender eso. Por lo pronto, si no quieren leer el cuento, les dejo esta adaptación, hecha en 1985 para el programa «La Dimensión Desconocida» o The Twilight Zone para quienes hablan spanglish (?). El sonido del doblaje, es el mismo de la época. Disfrútenlo.

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