Coronachan y otras hierbas II: Invierno, confinamiento y conspiranoia.

El invierno ha llegado y con él, lluvias que no se veían hace varios años, al menos estos días. Llevo ya 3 meses sin trabajo estable y viendo que hacer, saliendo lo menos posible de casa. Cuando escribí el primer artículo en marzo, intuía que las cosas no iban a mejorar a pesar del manejo que se ha tenido de la pandemia. Hoy tenemos estado de excepción constitucional en todo el país, toque de queda en la noche etc., con todo lo que eso conlleva, especialmente, pérdida de libertades que teníamos incluso a pesar de  “estallido social”. Hoy la situación es tremendamente distinta. No solo hace rato pasamos los 4000 muertos (poco en realidad, si comparamos los más de 200.000 casos), si no que aún siguen muchas personas, creyendo que esto no es nada más que una mentira. No siguen las recomendaciones, se botan a “choros” entre otras perlitas. Lo cierto es que el coronachan ha llegado a lugares que parecían incluso lejanos, como este pueblo perdido en medio del valle central. Ya casi no hay poblado en Chile que no tenga al menos un caso. Y otras cosas además que iré comentando después del salto.

Aislamiento, delincuencia y angurris.

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«Ya suelta las tillas».

Desde mayo más menos, las medidas en el país, especialmente en la capital, se han endurecido. Algunas vueltas que me doy por redes sociales y ciertas conversaciones informales con conocidos y amigos, me han dejado claro que esta situación, tan nueva e inesperada, ha puesto a mucha gente en situación de angustia y estrés. Somos seres gregarios a pesar de que algunos preferimos la soledad a estar rodeado de personas, pero muchos incluso, han hecho de la vida social intensa, su trabajo. A esto también añadimos las clases online para peques, modalidad que al menos maduraría dentro de 5 o 10 años y que por las causas del coronachan, se empezaron a implementar sobre la marcha. Mucha gente empieza a desesperarse y con razón. El confinamiento no es agradable, menos para gente que tiene hogares más pequeños y con hijos. A eso sumemos la pérdida de empleos a lo largo del país, planes y sueños que muchos buscaban concretar, pasan a estar stand by o simplemente desecharse.

Sin embargo, esta situación también ha acarreado otro problema: la delincuencia. Por poner un ejemplo: donde vivo, un pueblo pequeño, sucesos delictivos como robos o un homicidio en pleno día, era visto como una situación demasiado aislada. Y ocurrieron no hace mucho en el lapso de días. Si aquí ha pasado, no me quiero imaginar en ciudades más grandes. Una de las razones, pienso yo, es la escasez actual de mandanga, no solo para el consumidor y adicto, sino también para quienes viven del micro tráfico. En estos meses, se han desbaratado varias bandas narcos que distribuían en la zona y eso lleva a que ocurra que muchos ya no tengan una “fuente de ingresos” y al no haber distribución, aumenta la cantidad de angustiados que matarían hasta a su mamá por un poco de droga. Esto deja más que claro que el gran error de la última década y media fue hacer creer a todo el mundo que estas no eran malas y que las causas de la delincuencia no tenían nada que ver con fumarse un pito o esnifarse una línea. Mucha gente, especialmente en los medios, minimizó el hecho de que estas drogas hacían más mal que bien. Hoy en día tenemos a jóvenes que fumaban marihuana a vista y paciencia de las personas, en la misma calle. Antes se luchaba por evitar que el tabaco y el alcohol, se tomaran las vidas jóvenes en los 90, pero todo empezó a relativizarse, una vez empezó a llegar, cierto género musical que  ponía al delincuente como un objeto de culto. Es triste tener que admitirlo, pero así se ve hoy incluso en la justicia y estamentos políticos que no quieren asumir muchas veces, las equivocadas visiones que tienen sobre este tema. Algunos argumentan que el delincuente lo hace por necesidad, cuando en su mayoría lo hace por otras razones. Si no ¿Qué sentido tiene entrar y robar especies de valor, para después presumirlas o reducirlas y comprar cosas de marcas caras? ¿Dónde están las prioridades? Incluso, he visto lamentables imágenes de gente que incluso vende la mercadería entregada como ayuda en los Marketplace, diciendo que eso “no les gusta al niño” o “no hay nada para picar”, subido por ellos mismos a las redes sociales. Se nota que olvidaron la escasez hace años, pero jamás intentaron hacer algo mejor por sus vidas que seguir el camino fácil.

El gran problema que se viene, incluso en localidades como esta, es que ya no se podrá andar tranquilo por ninguna parte. Un angustiado es lo más peligroso que hay, porque no miden consecuencias  debido a su adicción. Si hay gente capaz de matar por un cigarro, imaginen alguien adicto a la macoña o a la caspa del diablo. Por eso hay que cuidarse más, no solo del virus, sino que, incluso de la gente. A ese nivel se ha llegado incluso acá. Me imagino en ciudades más grandes, además que se ha desenmascarado esa gran mentira de que las drogas no hacen daño, tan promovido por los abajistas y que le han dado alas a un lucrativo negocio de muerte que se ha tomado, lamentablemente, las poblaciones.

Es una mentira pero lo transmite el 5G.

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es chistoso porque en realidad fue así. Y los hay peores.

Esta cuarentena, voluntaria u obligatoria, ha hecho que la gente cada vez esté más metida en el Internet que de costumbre, especialmente en las rrss. El tiempo de ocio que antes ocupaban en salidas sociales, deporte y otros, lo han invertido en consumir más contenido digital, lo que inevitablemente, deja la puerta abierta a la desinformación y conspiranoia. Vamos, siempre ha abundado y aquí en más de una ocasión, la he comentado, sin embargo y como más de una vez he dicho, no toda la gente está preparada para una avalancha de info ya que muchos carecen del criterio para diferenciar la verdad de la mentira, por lo que abundan las noticias falsas sobre el coronachan, especialmente entre los incrédulos, que aun, a estas alturas de la pandemia, creen que todo es un tongo, una mentira inventada por los “poderes fácticos”, Piñera y eso.

Generalmente los que adscriben a esto son gente media hippienta que cree en la pachamama o algunos alucinados con los movimientos sociales (y delictuales), ya sea aquí o en la quebrada del ají. Sin embargo, a pesar de ello, ya no salen con tanta frecuencia y acusan a que les restringen las libertades (?), aunque también gente del ala “liberal libertaria”, los cuales, y ante todo atisbo de “opresión” exhiben y comparten cualquier burrada como los de la Dra. (?) Brandolino. Y esto no es exclusivo de gente común y silvestre. Incluso autoridades de distintas naciones, han minimizado el impacto de este virus, afectado precisamente por esta falta de criterio y no es que no tengan asesores o gente que los guíe. El ejemplo de Jair Bolsonaro o el del presidente de Uzbekistán –este último prohibiendo incluso mencionar el coronavirus-, son muestra de la poca formación científica que poseen. El peligro de los populismos no es solo aprovecharse de las situaciones como éstas, para aferrarse al poder, sino que además la palabra del líder llega a ser divina, independiente si dice estupideces.

Ahora, como en todo tema que habla de conspiraciones, nacen las eternas contradicciones. Muchos negacionistas del virus (entre ellos, terraplanistas, antivacunas y toda esa fauna seguidora de Salfraude), a la vez culpan a la tecnología de conectividad 5G de “propagar el virus”. Se han visto noticias de que en algunos países como Reino Unido, han incluso quemado antenas de esta tecnología y se supone que son un país desarrollado. En Perú, secuestraron a técnicos de mantenimiento, exigiendo el retiro de antenas que ni siquiera eran 5G. Incluso acá en Chile, salen algunos hablando del 5G, el NWO y hasta Bill Gates, cuyo único gran pecado fue Windows 2000 y Vista (!).

Como ven, el tema da para carcajadas y mucha alegría, salvo por los antivacunas que son realmente peligrosos. Ya hemos visto como el sarampión reapareció en Europa hace unos años y esta pandemia, es la excusa perfecta, para sus delirios, cuando todos ingenuamente, pensábamos lo contrario. La ideología y el efecto Dunning-Kruger, son fuertes en este tipo de gente, que ante lo complejo del mundo, prefieren el relato simple que alguien les puede vender. Salfate lo hizo durante años en el pasado y (aun) ahora en plataformas como Youtube (donde él se adjudica la predicción de la pandemia, cuando ya en 2007, científicos advertían de la posible aparición de un nuevo coronavirus). Sumemos esto a lo que incluso medios y autoridades, han dado como cierto: que el virus fue “creado” en laboratorio. Sé que suena incluso tentadoramente realista, mal que mal, hace rato existe la ingeniería genética, pero los virus no son tan simples como puede parecer, ya que no son un ente vivo propiamente tal, si no trazas de ARN, rodeadas de varias capas proteicas y se mantienen latentes hasta que infectan un ser vivo. De ahí hacen lo único que saben: replicarse en células sanas, provocando enfermedades. Esto es materia de primero medio, aunque seguro muchos ya la olvidaron. Después de todo, entre los de mi generación, también decían que matemáticas y ciencias no nos iban a servir y así estamos.

¿Qué es lo que queda y se puede hacer?

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manquear en un juego de video es una buena alternativa, sobre todo para liberar estrés.

 

Honestamente es complicado decirlo. La pandemia en nuestra nación, recién está en su punto alto y quién sabe si pronto veremos la meseta. Además en el mundo tampoco ningún país, salvo las islas de la Commonwealth como Nueva Zelanda y Australia (que cuentan con claras ventajas como poder cerrar todo acceso de manera mucho más fácil y que no son repúblicas) y también Mongolia (país más pobre y fronterizo con China, pero de gente disciplinada y que viven a 20 mil cuadras de campo el uno del otro), han podido mantener bajo control la pandemia. Sin embargo en el resto del mundo no. En EEUU las muertas ya pasaron las 100 mil y quizás cuantas más vendrán después de los disturbios de hace unas semanas. China tiene un nuevo rebrote, ahora en Beijing y se teme rebrotes en Europa, por lo que coronachan, se quedará un largo tiempo. Si bien e trabaja en vacunas y tratamientos de manera acelerada, no hay aun alguna que esté disponible y quizás a fin de año tengamos noticias más alentadoras. Lo único que nos queda es esperar y, aunque no nos guste, seguir las recomendaciones de la autoridad sanitaria, por más que no sea de tu color político.

Confinados en casa, no es muy agradable y muchos se han dado cuenta. Incluso me he fijado que gente que se vivía quejando del sistema, anda o callada o bien se dieron cuenta que “éramos felices y no lo sabíamos”. Otros han sabido reinventarse y se han dedicado a otras cosas distintas a las de su profesión y oficio o bien, retomando aficiones antiguas, que dejaron de lado en algún momento. Los que llevaban una vida social más frenética, son los más complicados, porque mucho de lo que hacían dependía de ese roce social, como los influencers. Algunos se han reinventado pero otros no lo han podido hacer. Y en lo psicológico, al no existir ese roce, cambian muchas cosas en su manera de ver la vida. Comienza la depresión y es algo que es muy complejo de llevar en aislamiento.

En lo estrictamente personal, no es que haya cambiado algo mi vida. Siempre he sido de pocas salidas y más de cubil. Ahora bien he participado en algunas actividades online, jugando y ganando, un torneo de mi juego favorito, o bien haciendo otras cosas lúdicas. También busco reforzar conocimientos y aprender cosas nuevas. Y ya que estamos con plataformas en línea, les recomiendo Khan Academy, donde podrán aprender sobre varias materias interesantes. Gratuito, sin fines de lucro, es un proyecto que si bien, no reemplaza la educación formal, si sirve si quieres aprender algo nuevo.

En fin: sé que la situación nos tiene de los pelos a todos. No es fácil, aceptar que el mundo ahora si de verdad cambió y que nada de lo que vivimos hace unos meses solamente, será lo mismo, especialmente ante una enfermedad impredecible. La incertidumbre del período post pandemia, implicará reestructurar todo en nuestras vidas, incluso ciertas creencias que teníamos asumidas. Si bien, ya dije antes que esto de las pandemias no es algo nuevo, no es lo mismo decirlo que vivirlo. Como pasa con gente que llega a chile y entra en pánico con temblor mínimo: lo mismo pero a escala global, con el coronachan. En fin, la vida, el universo y todo lo que conlleva, tienden a la entropía. Es un caos y nadie tiene el control de todo.  Aceptar eso, nos hará más llevadera esta situación. Mantener la cabeza ocupada y ojalá, no consumir tantas redes sociales, al menos si no hay un criterio para diferenciar la verdad de la mentira y no ser propensos a arranques emocionales, cuando se requiere calma y razón. Eso por ahora.

Ahora bien, siempre puede pasar algo peor, como un futuro tipo Oblivion.

PD: si a alguien le interesa, aquí un buen amigo mío, compiló un a gran cantidad de bulos respecto al coronachan. Pinche aquí.

2 comentarios sobre “Coronachan y otras hierbas II: Invierno, confinamiento y conspiranoia.

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