Experiencias: dejando la creencia por el conocimiento.

Como muchos en este largo y angosto país, fui criado bajo una religión aun considerada oficial: la religión cristiana católica apostólica y romana. Fui bautizado a los 3 años (de las pocas fotos de mi infancia, conservo esa.) hice primera comunión y confirmación. Fue en esta última etapa que finalmente no le encontré sentido a tener una creencia en una supuesta deidad que todo lo ve y que es misericordioso. Una de las cosas que, mencionemos, me abrió los ojos fue leer la Biblia completa a los 9 años. Aprendí a los 5 años imitando lo que hacía mi primo de 6, aprendí el alfabeto (con la Ch aun como consonante) y a los 6 en mi primer año de enseñanza básica ya leía de corrido.  Desde ahí no paré. La misa siempre me llamaba la atención, sobre todo el acto de comulgar.  Era ingenuidad de niño mezclada con los parámetros definidos de una sociedad cuyo credo es el antes mencionado. 

Aun así debo reconocer que mi madre siempre ha sido muy liberal de pensamiento. Nunca me impuso nada y me ayudó a impulsar mi curiosidad de como funcionaba el mundo. La lectura y mi curiosidad me ayudaron a comprender las cosas y ver que no todo era como te lo enseñan.Recuerdo que la biblia que había en casa era una de Nácar- Colunga. No tenía noción de lo que eran las versiones en ese entonces. Siempre pasaba al menos una media hora diaria leyendo, ya que igual era tedioso y aprovechaba de leer otras cosas (aunque siempre con dibujos o fotos, a esa edad te llaman mas la atención.) Como mencioné mas arríba, debido a mi formación católica, creía que todo olo que ahí salía era verdad. No paso mucho tiempo hasta que llegaron a mis manos, dos tomos de la Historia del Hombre. Esta contenía ilustraciones, desde la aparición de los dinosaurios hasta la segunda guerra Mundial, Me llamó la atención las ques e referían a los primeros homínidos. Fue la primera vez que supe de la existencia del Australopitecus, uno de los primeros ancestros del hombre moderno. Me llamaba la atención que fuera mas similar a un chimpancé que a lo que ilustraba la Biblia en su Génesis (Adán y Eva sin ir mas lejos) ¿Dónde quedaba entonces todo lo que se aprendió en el catecismo y en las clases de religión del colegio? (como dato curioso, si bien es optativa igual te inscribian en ella sin que pudieras alegar.) Fueron las primeras contradicciones que empezaron aparecer en mi mente.  Además del relato de la creación donde el creador no era Dios si no Jesús .(?) Yo repliqué eso y la profesora se enojó recuerdo, sin contar que mis compañeros se burlaron (para variar) de mí. (Ahora que pasa el tiempo me doy cuenta del bullyng que me hacían, en una época donde o te aguantabas o te aguantabas. No había psicólogo y los orientadores no se veían por ningun lado.) .  Aparte de mi curiosidad infantil, tambien tenia ciertas manías en lo que respecta a la coherencia de todo. Siemrpe abogué por un orden temporal.  Me parecía incoherente que los Picapiedra celebraran la navidad siendo que la época en que se ambientaban era miles de años antes del nacimiento de Jesús. Y cada vez que preguntaba me decían que era solo una caricatura. O me hacían bullyng.

A los 10 años vi  por primera vez Cosmos. documental de divulgación científica de Carl Sagan. No sabpia quien era hasta que empecé a leer (a escondidas, porque no me las prestaban) La revista mensual Enciclopedia Popular Magazine. Revista Argentina de variedades donde salían notas de todo tipo (de fenómenos paranormales en algunos casos).  Me gustaban todas las secciones de esa revista, en especial los libros condensados, la única sección en hojas de roneo. El que leí fue Contacto del mismo Sagan. Salían las biografías de el, en otra salía de Steven hawkings y otras celebridades tanto científicas como del cine de ficción (era una ensalada de temas). Me llamó la atención la de Sagan donde se le llamaba escéptico. Conocí el significado de esa palabra, aunque sin entenderla. El no creía en dios, por lo tanto eran “ateos” malos según mi percepción infantil, pero pro primera vez no juzgué a alguien por eso, ya que su afabilidad y como explicaba la ciencia, el cosmos y nuestra relación con él en su programa, me hicieron pensar que no todos eran malos.

Aun así pasarían años hasta que me decidiera dejar de creer en algo que ya no me llenaba. Me empecé a cuestionar muchas cosas de la Biblia mientras mas conocimiento adquiría. Aun así realicé todos los otros ritos del catolicismo (comunión y confirmación, esta última ya de “atraído” por una chica.) En ese proceso, tuve discusiones con una monja y un catequista, sobre pasajes del Éxodo, en especial lo referente a los 10 mandamientos donde se mencionaba el segundo (ese que dice “no te haras imagen alguna de lo que hay en el cielo” etc.)  que casi impiden que me confirmara, aunque al final me dejaron. Sin embargo ese fue el punto de quiebre entre la religión y mi persona.  No podían haber tantas contradicciones ya no solo con la evidencia histórica y cientifica, si no tambien con otros credos similares. Empecé a conocer el islam y el judaísmo ya solo por mera curiosidad. Las encontré tan símiles en sus orígenes que comprendí que bebían de una misma fuente. Lo mas graciosos es que tanto estas religiones como los credos nacientes de ellas, se acusaban mutuamente de ser falsas.   Otras corrientes (ya sean cristianas u otras) tratan de separarse de la que les dió origen con historias aun mas fantásticas y modos de vida que en nuestros ojos serían consideradas bárbaras.

Dado las denuncias y la desconfianza cada vez mayor en la religión, muchas personas orientan su vida a buscar otra fuente de fe. Gurúes y chamanes de todos los colores brotan como pasto para ofrecer la gran verdad del Universo.  Cosmovisiones ancestrales de nuestro continente, o bien de la India y otros lares, son las quee stán en boga entre personas que adquirieron conocimiento pero no dejan de lado el buscar algo en que llenar el vacío que su antigua fe ya no llena,. Otros hemos optado simplemente por guardar ese vaso. O bien tener nuestras propias creencias pero ya mas personales. Sin duda, al menos para mi es el camino mas sano. Nuestra curiosidad llenarla con conocimiento el que podemos cuestionar y refutar si es necesario con tal de adquirir el camino correcto hacia algo cercano a la verdad. No dogmatizarse ni entrar a una corriente solo porque es moda o bien porque quieres ser guay. Simplemente hazlo para llenar ese vacío y aprender.

Se sabe que de niños nacemos curiosos, que preguntamos, hipotetizamos, experimentamos.  No es necesario una creencia en una deidad omnipresente o en chakras y otras cosas dignas de un buen libro de ficción o historieta.  Duele reconocerlo, pero como dijo alguien.

“Aceptar que estamos equivocados y buscar la solución correcta es mas alimentador que encerrarnos en nuestro error”.

Esa es mi filosofía actualmente y me siento bien con ella. Espero que ustedes tambiuen encuentren alguna similar.

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