Forastero

Rajesh. ejemplo de inmigrante en EE UU.

Siempre me ha parecido curiosa esa canción que dice “Y veras como quieren en Chile al amigo cuando es forastero”.  Como esa canción es tan antigua no se si se refería a la época reciente post independencia  o a otra, pero por lo que se ve todos los días en Chile, es todo lo contrario. Bueno tampoco tan así, depende que es lo que haga o sea para considerarlo grato o non grato en nuestro suelo. Esto lo menciono, recordando lo que dijo cierto precandidato presidencial en un debate televisado.

“Los inmigrantes ilegales quitan trabajo a los chilenos”.

La cita es parte del discurso de Pablo Longueira en su debate con Andres Allamand (debate que por cierto me recordó a un episodio de Futurama donde los candidatos eran clones). Si bien muchos en las redes sociales (tan manoseadas y relevantes hoy en día)  se indignaron, estoy más que seguro que la gran mayoría de ellos ha dicho exactamente las mismas palabras. Para bien o para mal, el sentido de pertenencia a un grupo o nación, nos hace ver a los forasteros como “amenazas” latentes.  Y en Chile no es excepción.

La Migraciones en ambas direcciones es igual.

¿Quién no se ha reído con un chiste sobre extranjeros? Yo por lo menos si lo he hecho. No me avergüenzo para nada como los actuales “opinantes” de twitter y Facebook (las redes sociales en boga) lo que no significa que no me molesten los dichos del candidato Longueira ¿Por qué? Una cosa es amar la tierra en que naciste, pero muy distinta es no dar acogida a quien lo requiere. Obviamente el “milagro chileno”(?) ha llamado la atención al resto de nuestro continente, e incluso a Europa, donde ya se ha visto capital humano ingresar al país. Lo mismo pasa al revés, donde chilenos realizan cursos, pasantías o bien salen a trabajar al mundo fuera de nuestras fronteras (en especial hombres de ciencia) y así en todos lados. Sea acá o en China, los controles son los mismos (salvo tratados en que no se requiera visa)  y la llegada de ilegales son casi por las mismas circunstancias.

La migración es un fenómeno complejo. Desde tiempos remotos que el ser humano se ha movido de un lado a otro. Los primeros homo sapiens, salieron de afríca hace ya 3 millones de años aproximadamente y se fueron esparciendo por el globo. En algunos lugares establecieron colonias, una vez dominaron la agricultura.  Nacieron las primeras civilizaciones donde también se veía gente migrar de allá para acá. No es extraño que en las antiguas ciudades- estados sumerias, también ingresaran gente forastera. Los fenicios expandieron el comercio alrededor del Mundo y la movilidad siguió. Hasta en el gran imperio romano se veía gente migrando ya sea a la misma Roma o a ciudades y zonas donde existieran mejores condiciones. Cabe preguntarse entonces ¿Qué diferencia hay?

Obviamente el problema de la inmigración ilegal es algo que se debe regular ya que esta, como inmigración no puede desaparecer. Simplemente regularizar a los que desean quedarse. Chile y Argentina no necesitan visa para pasar de un lado a otro. Solo se necesita el documento de identidad correspondiente. Lo ideal sería que en todos lados ocurriera así. Toda nación debe tener procedimientos de control de identidad y regulaciones en la entrada y salida de productos de un lado a otro de la frontera, ya no solo para resguardarla seguridad interna (algo también muy antiguo) si no la del propio migrante.  No vaya a ser que entre con papeles falsos y vaya a terminar trabajando como esclavo en algún lugar apartado de donde desea establecerse. En ese sentido deberían ir orientados las políticas. Lo otro es ponerse un parche donde no hay herida.

Los de Adentro vs los de Afuera.

Cada vez que se juega un partido de fútbol o un gobernante extranjero sale con algo contra Chile, aflora ese nacionalismo exacerbado que tenemos dentro. No es un fenómeno solo de nuestro país;  todos tienen sus símbolos y valores patrios que cuando son mancillados, los defienden de la misma manera.  El problema está cuando tienes un vecino en tu barrio, cuya nación es la misma del gobernante que ataca a la nuestra. En muchos casos me tocó ver como algunos atacaban al pobre vecino, que ni a favor ni en contra está. Ahí empecé a dudar de la cancioncita esa.

Cuando viví en la capital hace ya unos años atrás, me tocó convivir con vecinos de nacionalidad peruana. Lejos de la estandarización que le daban los mismos santiaguinos, se mostraron como personas amables, algunas muy cultas y con los que se podía conversar. No miraban en menos a nadie ni tampoco se comportaban soberbios. Claro que tenían sus defectos como todos pero tampoco eran tan exagerados. Sin embargo en mi trabajo de entonces, siempre escuchaba la misma frasecita de Longueira a la cual agregaban otra que me afectaba directamente. Había cierto recelo hacia la gente que no era de allá. Algo normal en un grupo de gente que suele ser demasiado cerrado.

Pero no solo de extranjeros son los problemas mencionados. En nuestra capital, me encontré con la sorpresa de que tampoco miraban bien a la gente que viene de provincias. Suele suceder, claro está, como ya mencione líneas arriba en grupos compactos. Me tocó escuchar frases discriminatorias hacia mi persona por ser de provincia, y decía lo mismo de uno. Que prácticamente íbamos a quitarle el trabajo (en ese entonces yo trabajaba como operario en una empresa muy conocida de allá). No sé hasta dónde alcanzará aun esa paranoia pero lo seguro es que aún no ha desaparecido del todo y dudo que vaya a desaparecer.

Acá donde vivo actualmente pasa lo mismo y con mayor razón. Es sabido por todos las políticas de descongestionar la capital, enviando gente de la periferia a vivir a comunas fuera de Santiago. Si bien muchos son gente de esfuerzo, entre ellos viene gente con muy malas costumbres. No conozco el alcance que puedan tener estas políticas, pero el fenómeno es el mismo. La gente de un lugar más pequeño, suele conocerse de toda la vida. Ante la llegada de más gente, entra la desconfianza y de a poco el hostigamiento. Cualquier cosa que ocurra, culparán al “nuevo”.  Si es extranjero peor, aunque no lo reconozcan.

¿Qué lecciones podemos sacar de estos como personas que pertenecemos a un grupo o nación? Fácil. Entender que en el mundo, todos somos seres humanos. Con virtudes y defectos. No importa la etnia en particular a la que pertenezcas. La migración es algo que ha existido desde siempre. La mayoría de las veces por razones de surgimiento y bienestar. Dentro de un siglo (sin mediar una catástrofe de por medio) quien sabe ya no existan fronteras más que la que está fuera de nuestro pequeño y pálido puntito azul en la inmensidad del Cosmos.

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