Por qué deje de ser nacionalista

La noticia hace días del desafortunado canto de los grumetes en la playa de Viña del Mar ha causado escándalo en las redes sociales -aunque cualquier cosa que se suba generalmente lo es hoy en dia-. Digo desafortunado porque este cántico es muy repetido no solo acá en Chile si no en el mundo entero solo cambia a quien va dirigido. Por esa razón a mi no me llamó tan poderosamente la atención, aunque en otra época seguramente si.

Me crié en una familia patriota, de la que estoy muy orgulloso, aunque no comparta muchas cosas de ellos. Tuve la suerte de tener una madre de principios pero que me diera libertad para decidir. Desde los 14 años he podido hacer cosas, bajo mi propio criterio a pesar de aun pensar como cabro chico.  Hay cosas que si me ha costado cambiar y es precisamente del nacionalismo. Si, esa ideología que te hace creer que el país en que naciste, es el mejor y que los otros son tus enemigos a los que hay que despreciar y odiar. En un principio eso no lo entendía, pensaba que nuestra historia era un ejemplo. Lo mejor. No le veía errores. Leí bastantes veces la Historia de Chile de Encina y Castedo, entre otras versiones. Cuando entre a la enseñanza media a mis mencionados 14, tuve un profesor de historia con el que tuvimos clases un mes. La primera clase nos hizo una pregunta a todos, que nadie supo contestar.

¿Para qué estudiamos la historia? A mi que me fascina la historia, la leía y aprendía mucho pero jamas había pensando en eso, hasta ese momento en que nos planteo ese problema. ¿Para qué? Me seguía dando vueltas el asunto. Al final de la clase nos dio una respuesta.

“El estudio de la historia, tanto universal como de nuestro país, no se basa solo en conocer hechos pasados, si no analizarlos y plantear una crítica a situaciones que ocurrieron y siguen ocurriendo día a día. Estudiar historia nos hace tener espíritu y pensamiento crítico

Sinceramente nunca me había planteado eso hasta ese momento. Y claro que ha tenido mucha razón, porque hoy en día esos principios que nos enseñan sobre nuestra nación, puedo cuestionarlos basándome en distintos hechos ya registrados en la historia que me hacen ver el mundo de manera mas crítica.

Obviamente a mis 14 años, si bien había comprendido sobremanera el mensaje, no era de practicarlo mucho. Vivía mi adolescencia lo mas normal posible, o al menos eso intentaba. Los principios morales que me inculcaron chocaban constantemente con esa frase y lo que lo alentaba. Veía las cosas en blanco y negro y costaba distinguir los grises entre ellos. Así estuve mis 4 años de liceo. Como era ratón de biblioteca, seguía leyendo y buscando material (internet era algo privativo en los 90 como ya deben saber aunque la red enlaces ya funcionaba desde el 97 en Linares.). Conversaba con profesores de distintas asignaturas. Con personas que no eran de mi bando “político” de entonces etc. Y seguía ese conflicto entre la razón y la fe e ideología que tenía en la cabeza.

A lo 18 como todo ciudadano de entonces, realicé mi Servicio Militar. Nunca que me había llamado la atención de ese estilo de vida. No busqué excusas para sacármelo (aunque si las había) y me quedé. Al final fue una experiencia bastante enriquecedora y que terminaría moldéando eso que faltaba por entender. ¿Cómo? La forma  de vida dentro de un cuartel, ir en fila, los cánticos (entre ellos el aludido) cuando se trotaba o marchaba y para que mencionar los inolvidables “aporreos”. Me di cuenta de algo que no había experimentado en demasía y era que de a poco, desde el primer día que entras en el juego, lo que hacías era mecánico. De pronto no cuestionabas ninguna orden, solo la realizabas. Aunque pensaras que estabas consciente de eso, ocurría al reves: no te dabas cuenta y ya estabas tendido en tierra u oculto entre las moras. Vamos, un trabajo psicológico de aquellos. No tengo malos recuerdos de ese año, pero si no me agradó la forma tan cuadrada de vivir que tienen. Por esa razón, decidí no postular a la escuela matriz de suboficiales y dedicarme a buscar otra alternativa con mas libertad.

Personalmente mi experiencia como soldado no la considero mala. Aprendí muchas cosas e hice buenos amigos, pero definitivamente, hacer las cosas de manera mecánica y por creencias,  no va conmigo. Observo que los creyentes hacen exactamente lo mismo. Muchos dan por ciertas las revelaciones de un libro o lo que dice el pastor, sacerdote o político de turno.  Siguen los ritos de manera marcial y no toleran que una persona ajena a su creencia, los cuestione. Incluso no se toleran entre ellos cuando alguien sale preguntando por algo que no encaja en su doctrina. Hay que tener orden si no el rebaño se desordena. Y si,  el nacionalismo tambien es una creencia; te enseña a creer que tu nación es mejor, que todo lo que en ella es “perfecto” y lo que viene de afuera simplemente es malo y se debe odiar. Se ve mucho sobre todo en el fútbol de selecciones, donde se escuchan cánticos xenófobos que de repente llegan a dar vergüenza ajena. Por ejemplo, no importa cantar en contra de los argentinos aunque el DT sea de esa nacionalidad. ¿Contradicción? Claro que si, pero no importa. el “sentimiento” es mas fuerte. Pasa lo mismo con los inmigrantes.

Hay muchas experiencias que me hicieron replantearme mi forma de pensar sobre el lugar donde nací. Fue un largo proceso en que muchas cosas dejaron de tener sentido en mi concepción de lo que podemos llamara Nación, en especial aquella que me inculcaba que este era el mejor país. Si bien no estamos tan “mal” como en otros lados, tampoco estamos tan bien. Hay mucha desigualdad. Un centralismo asfixiante (mayor razón para no ser nacionalista, ya que “Santiago es Chile “) y educación deficiente, lo que es caldo de cultivo para creer cualquier cosa que te presenten como novedosa, o cualquier enunciado que ensalze al país por sobre el resto y lo que suele ser peor: la aparición de caudillos o políticos que se aprovechan de esta ignorancia para hacer de las suyas.

Es algo que cuesta mucho. Lo se por experiencia propia y es lo que he intentado mostrar aquí. Siempre hay conflictos en lo que uno desea y lo que es la realidad. Aceptar que la realidad no es como tu quieres que sea es un paso, el otro es entender al que es distinto y el por qué. Dejar de lado esa soberbia característica del nacionalista y entender que no somos el centro de nada.  Hagan el ejercicio, les hará bien.

Anuncios

Su comentario es bienvenido en este humilde blog :)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s